
Un espectral servidor no había tenido la ocasión de ver ninguna película centrada en la adicción al sexo, la verdad. Supongo que existirán pero no tan explícitamente dedicadas a este tema. "Shame" es la historia de un yuppie neoyorquino tremendamente solo que vuelca todas sus frustraciones en el sexo. Masturbación compulsiva -más que un mandril en celo- sexo por internet, prostitutas, aventuras de una noche, todo tipo de prácticas sexuales le caben. Todo menos algo que conlleve intimidad, cariño y ternura, lo cual le baja más la líbido que ver a Esperanza Aguirre en liguero. La película tiene un tempo lento y resulta sobria, elegante y dura. Fassbender realiza una interpretación portentosa, su mirada resulta magnética y animal. Especialmente interesante es la escena inicial en la que contempla a una mujer en el metro como si fuera una presa a la que el depredador está a punto de atacar. "Shame" es un resumen una de las películas más pertubadoras del año, un zarpazo visual y emocional que nos afecta a todos, no solo a los adictos al sexo, por su carga de profundidad hacia una sociedad moderna que está sola y desorientada. No apta para todos los públicos ni para los que solo busquen un poco de evasión, eso si...