Trato de abstraerme de la corriente mayoritaria que dice que "El discurso del Rey" es la mejor película del año, de las 12 nominaciones a los oscars, de los repetidos premios y elogios a su protagonista Colin Firth, incluso de la opinión -muy favorable- que tuvo mi hermano al ver esta película. A fin de cuentas se trata de lo que a mi me transmita una cinta y de lo que a mi me haga sentir más allá de opiniones generalizadas que casi te obligan a apoyar esa valoración antes de haberla visto. Pues bien, una vez hecho este ejercicio de independencia crítica, tengo que decir que "El discurso del Rey" me dejó más bien frío. Ningún reproche que hacer a la corrección (e incluso academicismo) con la que esta hecha la película; la fotografía, ambientación y vestuario son muy buenas, permitiendose el lujo incluso de un par de planos que parecen cuadros o fotografías de la época. El guión es igualmente correcto y el maravilloso elenco de actores garantiza un puñado de buenas interpretaciones (Firth y Rush, pero ademas Derek Jacobi, Guy Pearce, Helena Bonham Carter, Michael Gambon, Timothy Spall...) y en resumen, todo parece estar en su sitio. Entonces, ¿Cual es el problema? Pues precisamente ese, que no hay nada que sorprenda, que el argumento es totalmente previsible y es que es muy fácil adivinar que la película acabará con un discurso -supuestamente emotivo- en el que el Rey Jorge VI no tartamudeará gracias a la tutela de ese personaje maravillosamente interpretado por Geoffrey Rush. Y es que si os digo la verdad, más que con la interpretación del sosainas de Colin Firth-que solo consiguió conmoverme en una ocasión en la que sonríe- yo me quedo con la del genial Geoffrey Rush. El único que pone alma, humanidad y credibilidad, el único capaz de emocionarme en tan fría función. Y no utilizo el término "función" en vano, porque tiene una naturaleza verdaderamente teatral, con maravillosos decorados, pero con poco cine. Quiero simplemente dejar una reflexión para acabar: Los productores de la película, los Hermanos Weinstein, son verdaderos especialistas en diseñar año tras año películas para arrasar en los Oscars. Buenos ejemplos de ello son films más bien mediocres que consiguieron llevarse el gato al agua: "Shakespeare in love", "Chicago" o "Nine", sin ir más lejos. ¿La receta? Historia y actores "de prestigio", con una cierta pátina de cine de autor pero a la vez digerible para el gran público, pero por encima de todo, una bestial campaña de promoción y relaciones públicas en la que finalmente a cada espectador y a cada académico les resulta imposible no pensar que la interpretación de Colin Firth es la mejor del año y "El discurso del Rey" la mejor película. ¿Pero realmente lo son? A estos si que los considero yo auténticos reyes...del marketing.
CRÍTICA DE CINE FANTASMAGÓRICA...
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domingo, 30 de enero de 2011
"EL DISCURSO DEL REY": LOS REYES DEL DISCURSO
Trato de abstraerme de la corriente mayoritaria que dice que "El discurso del Rey" es la mejor película del año, de las 12 nominaciones a los oscars, de los repetidos premios y elogios a su protagonista Colin Firth, incluso de la opinión -muy favorable- que tuvo mi hermano al ver esta película. A fin de cuentas se trata de lo que a mi me transmita una cinta y de lo que a mi me haga sentir más allá de opiniones generalizadas que casi te obligan a apoyar esa valoración antes de haberla visto. Pues bien, una vez hecho este ejercicio de independencia crítica, tengo que decir que "El discurso del Rey" me dejó más bien frío. Ningún reproche que hacer a la corrección (e incluso academicismo) con la que esta hecha la película; la fotografía, ambientación y vestuario son muy buenas, permitiendose el lujo incluso de un par de planos que parecen cuadros o fotografías de la época. El guión es igualmente correcto y el maravilloso elenco de actores garantiza un puñado de buenas interpretaciones (Firth y Rush, pero ademas Derek Jacobi, Guy Pearce, Helena Bonham Carter, Michael Gambon, Timothy Spall...) y en resumen, todo parece estar en su sitio. Entonces, ¿Cual es el problema? Pues precisamente ese, que no hay nada que sorprenda, que el argumento es totalmente previsible y es que es muy fácil adivinar que la película acabará con un discurso -supuestamente emotivo- en el que el Rey Jorge VI no tartamudeará gracias a la tutela de ese personaje maravillosamente interpretado por Geoffrey Rush. Y es que si os digo la verdad, más que con la interpretación del sosainas de Colin Firth-que solo consiguió conmoverme en una ocasión en la que sonríe- yo me quedo con la del genial Geoffrey Rush. El único que pone alma, humanidad y credibilidad, el único capaz de emocionarme en tan fría función. Y no utilizo el término "función" en vano, porque tiene una naturaleza verdaderamente teatral, con maravillosos decorados, pero con poco cine. Quiero simplemente dejar una reflexión para acabar: Los productores de la película, los Hermanos Weinstein, son verdaderos especialistas en diseñar año tras año películas para arrasar en los Oscars. Buenos ejemplos de ello son films más bien mediocres que consiguieron llevarse el gato al agua: "Shakespeare in love", "Chicago" o "Nine", sin ir más lejos. ¿La receta? Historia y actores "de prestigio", con una cierta pátina de cine de autor pero a la vez digerible para el gran público, pero por encima de todo, una bestial campaña de promoción y relaciones públicas en la que finalmente a cada espectador y a cada académico les resulta imposible no pensar que la interpretación de Colin Firth es la mejor del año y "El discurso del Rey" la mejor película. ¿Pero realmente lo son? A estos si que los considero yo auténticos reyes...del marketing. sábado, 22 de enero de 2011
"MÁS ALLÁ DE LA VIDA": PASEO POR EL AMOR Y LA MUERTE
Qué manía tienen los encargados de traducir los títulos de películas en destrozar el sentido óriginal del autor al titular una obra...Me los imagino en oscuras oficinas, en sótanos situados quien sabe dónde pensando -es un decir- como pueden fastidiar un film. En este caso, "Hereafter", que podría traducirse como "El más allá" o "La otra vida"-mucho más sutiles- por el insulso y obvio "Más allá de la vida", que podría muy bien ser el título de cualquier telefilm de lucha contra el cáncer o de alguna superproducción con Robin Williams de protagonista y muchos efectos visuales. Y no es el caso, porque la película de Eastwood es un cuento moral con reminiscencias dickensianas más que evidentes que se plantea que pasa tras morir -cosa que nos planteamos todos inevitablemente-, que se pregunta si hay algo más allá, eso sí, sin dar respuestas claras. O que nos esperábamos... ¿Qué Clint tenía la solución al mayor enigma del ser humano? Y es que da la impresión de que en un momento determinado Eastwood desiste de hablar de la muerte, ante la falta de respuestas, y decide hablar del amor, tal vez su único y poderoso antídoto. En este sentido destacan las interpretaciones femeninas-Cecile de France y Bryce Dallas Howard está deliciosas- por encima de la de Matt Damon y es que a pesar de su madurez y una carrera más que meritoria, a mi este muchacho siempre me pareció bastante insulso. Melodrama de corte clásico, tremendamente entrenido y eficaz, "Hereafter"-me niego a volver a llamarla por su título español- no es ni de lejos de las mejores películas de Eastwood, pero contiene momentos de belleza y secuencias verdaderamente conseguidas, como la de las clases de cocina o la impactante secuencia inicial que recrea el Tsunami de Tailandia con una veracidad terrorífica. Los que esperen gran cine en esta película no lo encontrarán, pero al menos si es una experiencia honesta, sensible y (relativamente) diferente.domingo, 16 de enero de 2011
"DE DIOSES Y HOMBRES": DIOSES MUY HUMANOS

"De dioses y hombres" es la historia de un grupo de monjes cistercienses, enclaustrados en un pequeño monasterio del Magreb, que tienen que decidir si se quedan o se van ante el progresivo acoso en la región de los grupos islamistas radicales. Se trata de una película extremadamente sencilla y depurada, con un ritmo sosegado -en ocasiones demasiado-, algo que en realidad no se le puede reprochar, pues la naturaleza del argumento no es que pida precisamente persecuciones y montajes paralelos. Xavier Beauvois, un director para mi desconocido hasta el momento, cuenta con un grupo de actores portentosos, que dotan de naturalidad y verosimilitud una historia de crisis de fe, valor, cobardía y convivencia entre religiones y en resumen, personas. Principalmente destacan Lambert Wilson y Michael Lonsdale (al que pudimos ver en "Ágora" y en la ya mítica "El nombre de la rosa) que sencillamente bordan sus papeles, insuflándolos de humanidad y cercanía. La mejor escena de la película, conmovedora y despojada de artificio, es aquella en la que una chica musulmana le pregunta a Lonsdale lo que significa estar enamorado. Para enmarcar. Rodada con maneras cercanas al cine documental, "De dioses y hombres" es una bocanada de cine de verdad, en ocasiones algo contemplativo pero austero y sencillo como este grupo de monjes, casi una "rara avis" en el panorama actual y que podría muy bien haber sido filmada en los 70 u 80. Más que una historia de religión, es un relato sobre sentimientos humanos que todos podemos sufrir y sufrimos: el miedo, la esperanza, la amistad e incluso la incertidumbre que padecen estos hombres que desde luego están muy lejos de ser dioses...
jueves, 6 de enero de 2011
"TAMBIÉN LA LLUVIA": TAMBIÉN EL PÚBLICO...

Empezamos muy bien el 2011 cinematográficamente hablando..."También la lluvia", la nueva cinta de Iciar Bollaín tras la fallida "Mataharis"(2007) recupera la tradición de aunar auténtico espectáculo con el más honesto cine de denuncia, en un equilibrio tan complicado como logrado. Y la apuesta le sale redonda, porque conseguir que una película sea entretenida a la vez que profunda y emocionante a la vez que exenta de discurso panfletario no es una tarea sencilla. Bollaín sabe que no puede caer en el didactismo más evidente ni en el tedio narrativo. No es esto cine de autor en su acepción más nefasta, sino auténtico cine de entretenimiento en su mejor definición. La historia de un equipo de rodaje español -colonizador- que rueda la historia del descubrimiento -la invasión y saqueo- de América por parte de Cristobal Colón durante la revuelta del agua boliviana en el 2000, cuando los indígenas defendieron con piedras y palos su abastecimiento de agua de los intentos imperialistas de las multinacionales norteamericanas, resulta ser una analogía perfecta. Lo que hace 500 años era el codiciado oro, ahora es el imprescindible agua. La toma de conciencia de los protagonistas, Gael García Bernal y un Luís Tosar cada día más inmenso, es el eje para contar esta historia de injusticias a través de los siglos. La película dentro de la película -la de la colonización americana- no resulta en ningún momento innecesaria, sino que se complementa a la perfección con la otra, aportando matices y ofreciendo un espejo perfecto de la actual situación. Claro que Bollaín sabe que cuenta con los mejores ingredientes; un guión redondo de su pareja y guionista de Ken Loach, Paul Laverty, un elenco de actores en estado de gracia, en especial las humanas y maravillosas interpretaciones de Luis Tosar, un actor cuya presencia en pantalla resulta magnética, y Karra Elejalde -qué desaprovechado está este gran intérprete-, que compone el personaje de actor alcohólico y ya de vuelta como sólo lo harían los maestros. Algunas de las mejores secuencias de "También la lluvia" son verdaderos "tours de forces" entre Tosar y Elejalde o Tosar y García Bernal. Aquí es evidente la mano de una buena actriz reconvertida en una estupenda directora. Potente, emocionante, vibrante y de hondo calado, "También la lluvia" tiene todas las papeletas para llevarse muchos premios, el reconocimiento de la crítica y también, porque no, el del público...
domingo, 19 de diciembre de 2010
"TRON LEGACY": ASESINOS DE LA NOSTALGIA

Queridos amigos, llevaba prácticamente dos años-si, soy un friki- esperando esta secuela pelín tardía -casi 30 años- del clásico cyberpunk de culto llamado "Tron", título emblemático de nuestras infancias y adolescencias, un referente en el cine de ciencia ficción a la misma altura que otras obras maestras como "Blade Runner" o "Liquid Sky" (No por casualidad las tres son del año 1982). "Tron" es una obra fundacional del cine digital, la prehistoria de los efectos especiales por ordenador, una auténtica muestra de orfebrería de unos y ceros en una época en la que las siglas PC sonaban a chino a todo el mundo. El original y marciano punto de partida -un programador se introduce en su propia creación y tiene que lidiar con virus y otros programas- resultaba innovador y refrescante, un alarde arriesgado que hoy en día resultaría imposible. Una serie de circustancias azarosas hicieron posible un título tan especial como "Tron"; la crisis de Disney, que la produjo buscando resultados a la desesperada, la hipnótica y bizarra banda sonora de Wendy Carlos, la línea visual de la película, nunca vista, la convirtieron en un fracaso de taquilla, incomprendida en su momento, pero con el paso de los años transformada en una película imprescindible para varias generaciones. Pues bien, desde que supe que se estaba gestando esta continuación, mi nostalgia infantil se vio motivada con la posibilidad de que pudiera encontrar en ella algo del encanto original de la primera, algo de su inocencia tecnológica y su fantasioso planteamiento. Pero tengo que decir que, como cabría esperar, mi nostalgia infantil se equivocaba. Y es que "Tron legacy" es una decepción bastante previsible, un auténtico alarde tecnológico, visualmente sorprendente, pero completamente vacío, con un guión plano y/o confuso, unos diálogos de juzgado de guardia y un protagonista (un tal Garret Hedlund) detestable y con la misma expresividad que una piedra pomez. Y es una verdadera pena, porque tras un comienzo muy prometedor-digamos que los primeros 40 minutos resultan espectaculares y acertados, con las escenas de las batallas de discos y las carreras de motos-, a partir de ahí, el impacto por el contenido visual da paso a el sopor y/o el estupor por lo pretendidamente complejo y más bien enmarullado de su ¿argumento?...Y es que nunca me cansaré de decirlo: por muy espectaculares que sean los efectos especiales de una película, si no existe una buena historia y unos buenos personajes, la película no vale nada. Jeff Bridges está muy perdido en su papel de Obi Wan Lebowsky en plan zen y para colmo le dan más primeros planos a su réplica digital, el tal Clu, que, todo sea dicho, es un pésimo actor. Tal vez solo podamos rescatar las susodichas escenas de acción, el papel de Quorra (Olivia Wilde, la más humana, apetitosa y creíble de la función) y la estupenda banda sonora de Daft Punk. Ya se cargaron mitos de nuestras más tiernas memorias infantiles como en la penosa resurrección de Indiana Jones y aquí siguen con el mismo propósito, el de convertirse en auténticos asesinos de nuestra más sagrada nostalgia.
PD: Lo del 3D me parece cada vez más un auténtico timo para sacarnos 3 euros más en la entrada...
sábado, 18 de diciembre de 2010
"BALADA TRISTE DE TROMPETA": LAS PESADILLAS DEL AMOR PRODUCEN MONSTRUOS

"Con miedo todo sale mejor..."
Natalia en "Balada triste de trompeta"
Escribir una crítica sobre la última película de Alex de la Iglesia no resulta una tarea fácil. Es algo que pasa con cierta frecuencia; uno no puede simplemente decantarse por una valoración en blanco y negro; buena o mala, genial o bodrio. En este caso los adjetivos aplicables a "Balada triste de trompeta" resultan variados y a menudo contradictorios. Original, violenta, divertida, brutal, dramática, sensual, excesiva, incómoda, libre, desequilibrada, apasionada, única. Con un arranque potente e hipnótico (los títulos de crédito son memorables) Alex de la Iglesia compone una catarata febril y anárquica de imágenes de pesadilla, diríase el resultado de una resaca de 40 años de franquismo pasada por la termomix del gore, la influencia de la televisión y sus payasos y monstruos, el comic, el esperpento más berlanguiano y todo para contar una historia de amor loco, nunca mejor dicho, de amor llevado hasta el límite, donde el amor y la muerte no solo se dan la mano, sino que echan un polvo salvaje. La película tiene la gran virtud de ser única, de ser incomparable con cualquier título reciente, ya sea del cine español o internacional. Y es que amigos, Alex de la Iglesia ha hecho lo que le ha dado la real gana, lo cual tiene un mérito incuestionable. Pero también ahí radica uno de sus peores "defectos"(el lenguaje se queda corto en estos casos de ambivalencia), ya que la cinta sufre la enfermedad de Elefantiasis (si, la deformidad grotesca del Hombre Elefante), mostrándose desequilibrada y deforme como sus protagonistas, haciendo un triple salto mortal de verosimilitud, del que sale, por lo general, entera, pero quizas algo magullada. El trío protagonista está sencillamente genial; tanto Carlos Areces como Antonio de la Torre -las dos caras de un mismo engendro- bordan sus papeles y Carolina Bang resulta un descubrimiento sensual y perturbador. Experiencia extrema, ver "Balada triste de trompeta" te deja tocado, con sus turbadoras imágenes enganchadas a tu retina y a tu memoria y aunque desde luego no es de fácil visionado ni para estómagos delicados, es, con toda seguridad una cita ineludible, una fantasmagoría circense producto de la explosiva imaginación del que ya podemos empezar a calificar como un genio del séptimo arte...
jueves, 9 de diciembre de 2010
"BIUTIFUL": "VERI AGLI"

Javier Bardem mea sangre. Tiene muy mala cara. Vive en una infravivienda sucia y desordenada. Trapichea con inmigrantes explotados. Su mujer está como una auténtica regadera y tiene que ocuparse de sus hijos. Su hermano es un hijo de puta hortera que para colmo se beneficia a su mujer de vez en cuando. Bardem, además, tiene el don de poder hablar con los muertos(¿?), se los encuentra encaramados a los techos. Todo es sórdido, sucio, feo, oscuro, deprimente. Todo llevado al extremo. La banda sonora es disonante y desagradable. No sabemos que es lo que nos quiere decir el Señor Iñárritu con exactitud. Si, ya somos conscientes de que en el mundo hay mucha miseria y que el alma humana está corrompida, pero...¿A dónde quiere usted llegar? ¿Cuál es la tesis de la película, si es que tiene alguna? ¿Era necesario que durara dos horas y media y que un 30% de los diálogos no se escuchara correctamente? ¿O es que sólo pretendía una especie de "epater le bourgeois" bastante trasnochado? ¿Un intento de sacudir las conciencias apoltronadas de los burgueses que miran a otro lado cuando tienen estas tragedias puerta con puerta? Si era eso lo que pretendía, Señor Iñárritu, no lo ha logrado. Lo único que ha conseguido es hacer que el visionado de "Biutiful" sea prácticamente insportable, una experiencia parecida a la de una resaca de alcohol de 96 grados. Todo muy confuso, muy tendencioso, muy vacío. Y eso que el gran actor que es Javier Bardem salva la función de la nausea total...
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