CRÍTICA DE CINE FANTASMAGÓRICA...

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domingo, 19 de diciembre de 2010

"TRON LEGACY": ASESINOS DE LA NOSTALGIA


Queridos amigos, llevaba prácticamente dos años-si, soy un friki- esperando esta secuela pelín tardía -casi 30 años- del clásico cyberpunk de culto llamado "Tron", título emblemático de nuestras infancias y adolescencias, un referente en el cine de ciencia ficción a la misma altura que otras obras maestras como "Blade Runner" o "Liquid Sky" (No por casualidad las tres son del año 1982). "Tron" es una obra fundacional del cine digital, la prehistoria de los efectos especiales por ordenador, una auténtica muestra de orfebrería de unos y ceros en una época en la que las siglas PC sonaban a chino a todo el mundo. El original y marciano punto de partida -un programador se introduce en su propia creación y tiene que lidiar con virus y otros programas- resultaba innovador y refrescante, un alarde arriesgado que hoy en día resultaría imposible. Una serie de circustancias azarosas hicieron posible un título tan especial como "Tron"; la crisis de Disney, que la produjo buscando resultados a la desesperada, la hipnótica y bizarra banda sonora de Wendy Carlos, la línea visual de la película, nunca vista, la convirtieron en un fracaso de taquilla, incomprendida en su momento, pero con el paso de los años transformada en una película imprescindible para varias generaciones. Pues bien, desde que supe que se estaba gestando esta continuación, mi nostalgia infantil se vio motivada con la posibilidad de que pudiera encontrar en ella algo del encanto original de la primera, algo de su inocencia tecnológica y su fantasioso planteamiento. Pero tengo que decir que, como cabría esperar, mi nostalgia infantil se equivocaba. Y es que "Tron legacy" es una decepción bastante previsible, un auténtico alarde tecnológico, visualmente sorprendente, pero completamente vacío, con un guión plano y/o confuso, unos diálogos de juzgado de guardia y un protagonista (un tal Garret Hedlund) detestable y con la misma expresividad que una piedra pomez. Y es una verdadera pena, porque tras un comienzo muy prometedor-digamos que los primeros 40 minutos resultan espectaculares y acertados, con las escenas de las batallas de discos y las carreras de motos-, a partir de ahí, el impacto por el contenido visual da paso a el sopor y/o el estupor por lo pretendidamente complejo y más bien enmarullado de su ¿argumento?...Y es que nunca me cansaré de decirlo: por muy espectaculares que sean los efectos especiales de una película, si no existe una buena historia y unos buenos personajes, la película no vale nada. Jeff Bridges está muy perdido en su papel de Obi Wan Lebowsky en plan zen y para colmo le dan más primeros planos a su réplica digital, el tal Clu, que, todo sea dicho, es un pésimo actor. Tal vez solo podamos rescatar las susodichas escenas de acción, el papel de Quorra (Olivia Wilde, la más humana, apetitosa y creíble de la función) y la estupenda banda sonora de Daft Punk. Ya se cargaron mitos de nuestras más tiernas memorias infantiles como en la penosa resurrección de Indiana Jones y aquí siguen con el mismo propósito, el de convertirse en auténticos asesinos de nuestra más sagrada nostalgia.

PD: Lo del 3D me parece cada vez más un auténtico timo para sacarnos 3 euros más en la entrada...

sábado, 18 de diciembre de 2010

"BALADA TRISTE DE TROMPETA": LAS PESADILLAS DEL AMOR PRODUCEN MONSTRUOS


"Con miedo todo sale mejor..."

Natalia en "Balada triste de trompeta"

Escribir una crítica sobre la última película de Alex de la Iglesia no resulta una tarea fácil. Es algo que pasa con cierta frecuencia; uno no puede simplemente decantarse por una valoración en blanco y negro; buena o mala, genial o bodrio. En este caso los adjetivos aplicables a "Balada triste de trompeta" resultan variados y a menudo contradictorios. Original, violenta, divertida, brutal, dramática, sensual, excesiva, incómoda, libre, desequilibrada, apasionada, única. Con un arranque potente e hipnótico (los títulos de crédito son memorables) Alex de la Iglesia compone una catarata febril y anárquica de imágenes de pesadilla, diríase el resultado de una resaca de 40 años de franquismo pasada por la termomix del gore, la influencia de la televisión y sus payasos y monstruos, el comic, el esperpento más berlanguiano y todo para contar una historia de amor loco, nunca mejor dicho, de amor llevado hasta el límite, donde el amor y la muerte no solo se dan la mano, sino que echan un polvo salvaje. La película tiene la gran virtud de ser única, de ser incomparable con cualquier título reciente, ya sea del cine español o internacional. Y es que amigos, Alex de la Iglesia ha hecho lo que le ha dado la real gana, lo cual tiene un mérito incuestionable. Pero también ahí radica uno de sus peores "defectos"(el lenguaje se queda corto en estos casos de ambivalencia), ya que la cinta sufre la enfermedad de Elefantiasis (si, la deformidad grotesca del Hombre Elefante), mostrándose desequilibrada y deforme como sus protagonistas, haciendo un triple salto mortal de verosimilitud, del que sale, por lo general, entera, pero quizas algo magullada. El trío protagonista está sencillamente genial; tanto Carlos Areces como Antonio de la Torre -las dos caras de un mismo engendro- bordan sus papeles y Carolina Bang resulta un descubrimiento sensual y perturbador. Experiencia extrema, ver "Balada triste de trompeta" te deja tocado, con sus turbadoras imágenes enganchadas a tu retina y a tu memoria y aunque desde luego no es de fácil visionado ni para estómagos delicados, es, con toda seguridad una cita ineludible, una fantasmagoría circense producto de la explosiva imaginación del que ya podemos empezar a calificar como un genio del séptimo arte...

jueves, 9 de diciembre de 2010

"BIUTIFUL": "VERI AGLI"


Javier Bardem mea sangre. Tiene muy mala cara. Vive en una infravivienda sucia y desordenada. Trapichea con inmigrantes explotados. Su mujer está como una auténtica regadera y tiene que ocuparse de sus hijos. Su hermano es un hijo de puta hortera que para colmo se beneficia a su mujer de vez en cuando. Bardem, además, tiene el don de poder hablar con los muertos(¿?), se los encuentra encaramados a los techos. Todo es sórdido, sucio, feo, oscuro, deprimente. Todo llevado al extremo. La banda sonora es disonante y desagradable. No sabemos que es lo que nos quiere decir el Señor Iñárritu con exactitud. Si, ya somos conscientes de que en el mundo hay mucha miseria y que el alma humana está corrompida, pero...¿A dónde quiere usted llegar? ¿Cuál es la tesis de la película, si es que tiene alguna? ¿Era necesario que durara dos horas y media y que un 30% de los diálogos no se escuchara correctamente? ¿O es que sólo pretendía una especie de "epater le bourgeois" bastante trasnochado? ¿Un intento de sacudir las conciencias apoltronadas de los burgueses que miran a otro lado cuando tienen estas tragedias puerta con puerta? Si era eso lo que pretendía, Señor Iñárritu, no lo ha logrado. Lo único que ha conseguido es hacer que el visionado de "Biutiful" sea prácticamente insportable, una experiencia parecida a la de una resaca de alcohol de 96 grados. Todo muy confuso, muy tendencioso, muy vacío. Y eso que el gran actor que es Javier Bardem salva la función de la nausea total...

sábado, 4 de diciembre de 2010

"BON APPÉTIT": UN PLATO ALGO INSULSO

A veces me pregunto si es que soy demasiado exigente o perfeccionista en mis gustos cinematográficos, pero que queréis que os diga, a mi la historia de un cocinero joven y ambicioso que se enamora de una sumiller y tiene que pelear por su amor no me parece el colmo de la originalidad. La película se mueve en terrenos más bien tópicos y previsibles, aunque es cierto que hay que agradecerle que no conceda giros facilones de guion (sin tilde) ni un final feliz postizo y encorsetado.

PORQUÉ NO ME GUSTA BON APPETIT...


Si bien es cierto que la vi doblada-una práctica que odio y de la que no puedo escapar en la cinematográficamente parapléjica ciudad de Cádiz- hay un exceso de música en la película, (esta especie de pop indie tan de moda y que debería ser eliminado de la faz de la tierra) lo cual se carga el clima intimista que pretende crear. Los diálogos no son el colmo de la sutileza ni parecen decir nada nuevo o que no se haya contado ya. Unax Ugalde será muy guapo, si, pero como actor es más bien detestable, un catálogo de miraditas interesantes, barba de tres días y mohines varios. Cuando tiene que llorar parece un cernícalo extreñido, como si se le fuera a romper la cara de tanto esfuerzo. La historia se desarrolla en el mundo de la cocina, si, pero igual daba que se hubiera desarrollado en el gremio de los taxidermistas o el de los sexadores de pollos. Simplemente es un entorno en el que desarrollarla. Toda la cinta tiene un aire a lo que en los 80 y 90 se llamaba un "Europudding", a saber, una coproducción europea, filmada en inglés y con actores de diversas nacionalidades con la pretensión de llegar a varios mercados. El resultado; una mezcla de ingredientes más bien insulsa, algo más digna que la media y con un

-digamos-relativo buen gusto, pero que no acaba de apasionar ni a alemanes ni a ingleses ni a españoles. Y el nivel general debe estar muy mal, porque la crítica ya la ha puesto poco menos que por la nubes...o será que son amiguetes del director...

lunes, 22 de noviembre de 2010

"COPIA CERTIFICADA": EL FRAUDE DEL CINE "ARTÍSTICO"


Mira que ya lo sabía; que me conozco el laureado y aclamado cine de Kiarostami, que estoy prevenido de lo tedioso de sus cintas, de lo plumbeo del ritmo de sus películas, de la pretenciosidad y afan de trascendencia contínuo de su filmografía, de lo inaccesible y frío de sus propuestas. Pero una vez más, me dejé engañar por la crítica y caí:. "Obra maestra", "Juega a imitar a Rosselini" "Llena de diálogos divertidos", "conmovedora"...¿Pero que coño se han fumado los críticos? ¿Por qué existe tanta distancia entre lo que ellos vieron y lo que yo he soportado entre soñolientas cabezadas? ¿Dónde está la emoción en esta película? ¿Dónde están los ecos de Rosselini? ¿De donde se ha sacado a ese cara de palo insoportable llamado William Shimell? ¿Qué demonios nos quería exponer en esta conferencia anticinematográfica de hora y media? ¿Por qué Kiarostami no se dedica mejor a escribir sesudos ensayos sobre la naturaleza del arte y nos deja en paz? ¿Por qué hay tanta distancia entre el "autor", la "crítica de prestigio" y el "público llano"? Como véis muchas preguntas sin respuesta; bueno, sólo una: Juliette Binoche: su inmensa belleza y talento interpretativo brillan con colores vivos en medio de tanto gris...

jueves, 18 de noviembre de 2010

"THE TOWN": LADRONES EN FAMILIA


El sosainas de Ben Affleck sorprendió hace unos años con su debú como director, la muy deudora del último Clint Eastwood, "Gone baby, gone". No por casualidad estaba basada en una novela de Dennis Lehane, autor de la maravillosa "Mystic River" y se movía en los ambientes de los barrios obreros americanos para contar una historia de crimen y redención. Y es en ese mismo universo en el que se mueve "The town", película de atracos, de ladrones condenados a seguir siéndolo por sus genes, por la herencia familiar que convierte el robo en una tradición y la tradición en una condena. Con estos mimbres y un puñado de buenos actores (John Hamm, Jeremy Renner, Pete Postlewhaite, siendo el único que chirría el inexpresivo de Ben Affleck, que debería dedicarse exclusivamente a la dirección) Affleck crea un thriller muy apreciable, cuya máxima virtud son las potentes escenas de atracos, alguna persecución y un clímax final con tiroteo muy del estilo de Michael Mann donde consigue una especie de clasicismo sobrio muy de agradecer. Una película entretenida y muy digna, que tan solo se resiente por la trama de amor-poco creible y simplona- entre Affleck y la bella Rebeca Hall, pero que tampoco llega a chirriar. No deja de sorprender el pulso y buen gusto de Affleck a la hora de dirigir cine...¿Será que tiene un "negro" o simplemente que las apariencias, como de costumbre, engañan?

sábado, 13 de noviembre de 2010

¡ADIÓS MR. BERLANGA!


La muerte anda atareada en estos primeros compases del otoño. Parece como si se le hubiese amontonado el trabajo durante las vacaciones y ahora estuviera finalizando-nunca mejor dicho- las tareas pendientes. O como si se tomara al pie de la letra eso de que Noviembre es el mes de difuntos. A la muerte del genioamigo Carlos Edmundo de Ory se le han sumado la de Dino de Laurentiis- el último gran productor a la antigua usanza- y la más reciente de Luis García Berlanga. Berlanga también puede ser considerado uno de los grandes directores clásicos del cine español que sobrevivía al paso del tiempo. Aunque tal vez la etiqueta de clásico no sea muy apropiada. Siempre dio la impresión de mantener un espíritu joven e iconoclasta, con su fetichismo reconocido, con su actitud entre burlona, satírica y humana ante la vida. Aunque "Bienvenido Mr Marshall" sea de sus películas la que más perdura en la memoria colectiva ("Americaanos, os recibimos con alegría...") Mr Berlanga tiene en su haber genialidades del neorrealismo español (si es que eso llegó a existir) como "Plácido", "Los jueves milagro"o la ya mítica "El verdugo" en la que era capaz de reirse de algo trágico como la profesión de matar legalmente. Es esta película precisamente la que mejor define su postura ante la existencia, capaz de convertir un hecho dramático en comedia hilarante, capaz en definitiva de reirse de todo, lo cual es un rasgo de las personas inteligentes. Durante los 70 y 80 nos daría otros títulos como "Tamaño natural" en la que contaba la historia de amor entre un hombre y...una muñeca de plástico y la trilogía de la Escopeta Nacional. No puedo evitar imaginarme a Berlanga-donde quiera que esté- tomándose un carajillo con algunos de sus compañeros de la Vieja Guardia del cine español: Fernando Fernán Gómez, Manuel Alexandre, Paco Rabal, Agustín González...Seguro que se están riendo de todo. Como debe ser.