CRÍTICA DE CINE FANTASMAGÓRICA...

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sábado, 5 de noviembre de 2011

"LAS AVENTURAS DE TINTÍN: EL SECRETO DEL UNICORNIO"


Admito que de pequeño devoraba con gran placer los comics de Tintín. Esas aventuras que nos trasladaban a paises exóticos, provocaban en mí algo muy parecido al Arrebato. Ahora, con el paso de los años, releyendo estas viñetas me resultan "naifs" y más bien tontorronas, ademas de tener ciertas connotaciones racistas y/o colonialistas. Pero bueno, cada cosa tiene su momento y cada interpretación su edad. Total, que no es que estuviera esperando con ansiedad esta adaptación (¿tardía? ¿algo anacrónica?) manufacturada a dos manos por Steven Spielberg y Peter Jackson. Como suele ser habitual con los juicios previos o prejuicios, me equivoqué. "Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio" es una maravilla de la animación y una magnífica película de aventuras, que nos traslada a ese mundo de ensoñación de nuestra infancia. (Y mucho más que títulos que lo pretendían como la más bien insulsa "Super 8") Y aunque no he tenido mucha fe en ese invento de los "actores digitales", reconozco que en esta ocasión la técnica usada es la mejor y el resultado, deslumbrante. ¿Puede un personaje digital resultarnos humano? En este caso, sin duda. El Capitán Haddock/Andy Serkis es una delicia como personaje y nos acaba resultando más entrañable que otros de carne y hueso. Y por cierto, que Serkis, después de sus interpretaciones de Gollum, Cesar en "El origen del planeta de los simios" y este Haddock memorable, se ha ganado a pulso un Oscar, el primero dado a un actor que se pone un mono para convertirse en un personaje de animación. Resumiendo Tíntín cumple su doble propósito como aventura capaz de hacer gozar a grandes y pequeños y como auténtica filigrana de la animación (ojo a las preciosas transiciones entre escenas) No me queda más que deleitarme con la idea de que siga existiendo cine en mayúsculas con alma...

lunes, 17 de octubre de 2011

"MIENTRAS DUERMES": TOSAR EN MIS PESADILLAS



"Anoche mientras dormía,
soñé bendita ilusión,
que Luis Tosar venía
y me arrancaba el corazón..."

Me permito esta pequeña broma macabra para comenzar la reseña y/o crítica cinematográfica, queridos amigos, de la muy estimable "Mientras duermes", dirigida por Jaume Balagueró y protagonizada por ese monstruo de la interpretación llamado Luis Tosar. La historia de un portero de fincas infeliz que sólo consigue salir de su desgracia haciendo desgraciados a otros -puteando a la gente, vaya- se encuentra a medio camino entre la película de género norteamericana (Suspense psicológico, lo llaman) y el drama intimista español. Todo aderezado con unas gotas de mala leche y pinceladas negras y rojas (rojo sangre, como os podéis imaginar). Guionista y director apuestan por ponernos en este caso en la perspectiva del "malo", con lo cual nos sentimos un poco cómplices en las incursiones que este portero malérrimo realiza en los apartamentos de los vecinos, en las maniobras y artimañas que lleva a cabo. Y por un momento deseamos que no lo cojan, que salga victorioso, que consiga borrarles las sonrisas...(ahora es cuando os preocupáis por mi salud mental...) Pero no hay que preocuparse, y es que el Ser Humano es ambiguo, amigos, no somos ni completamente buenos, ni completamente malos...En resumen, una película tan entretenida como maliciosa, con un Luis Tosar para el que ya sobran los adjetivos, un auténtico camaleón, capaz de meterse en todo tipo de papeles y es que tal vez estemos hablando del MEJOR ACTOR ESPAÑOL DE NUESTRA GENERACIÓN...

miércoles, 12 de octubre de 2011

"EL ÁRBOL DE LA VIDA": LA ORACIÓN DE TERRENCE MALICK


He de decir que iba con muchas prevenciones a ver esta peli. Tildada por unos de "obra maestra" y por otros de "pretenciosa e ininteligible", la última ganadora de la Palma de Oro en Cannes podrá gustar más o menos pero, a pesar de sus "defectos" -que los tiene- es CINE con mayúsculas, de aquel que te deja trastocado al salir de la sala. A saber; la historia central es la de una familia modelo de los años 50 en norteamerica y se recrea en la educación del severo y riguroso padre (excepcional, sorprendente Brad Pitt) con sus tres hijos y una tan amorosa como sumisa mujer (bellísima Jessica Chastain). La hermosura con la que está narrada esta parte es sencillamente deslumbrante. Malick nunca recorre caminos trillados, antepone la imagen al diálogo y consigue emocionarnos con este cuento sencillo y complejo a la vez, que nos habla de la VIDA. (Desde luego no se puede decir que Terrence no sea ambicioso). Lo que perdura de la película, la verdadera obra maestra, es esta epopeya cotidiana y familiar, luminosa y oscura a partes iguales. Pero, por algún motivo que se me escapa, el director cree necesario hacer dos saltos temporales; el primero, un flashback de miles de millones de años a la creación del universo, segmento de una belleza también hipnótica, pero que resulta del todo innecesario. El segundo, un Flashforward para ver la vida actual de uno de los hijos de esa familia (Sean Penn, cabreado con razón por lo insignificante de su papel). Los dos me sobran de la película. Supongo que Malick lo ha hecho para recalcar el halito religioso que recorre todo el film y es que "El árbol de la vida" no deja de ser una oración desesperada ante el rumbo que lleva el mundo; como dice en uno de los momentos "Señor, guíanos hasta el final de los tiempos". Eso podría resumir muy bien la intención del director, que en una época de cinismo, de descreimiento, de sentimientos de usar y tirar, nos ofrece una -repito, a pesar de sus defectos- Obra Maestra moral sobre la vida, la muerte, la familia y el amor. Solo nos queda deleitarnos con la belleza de sus planos, de su fotografía y de su manera de narrar.

domingo, 9 de octubre de 2011

"INTRUDERS": MIEDOS REALES


¿Qué nos da miedo? ¿A qué tememos, aparte de la inminente victoria del tontainas de Rajoy? Cuando un fantasmil servidor era pequeño y estaba en la cama a oscuras, siempre imaginaba que una masa deforme y sombría avanzaba lentamente por el pasillo en la noche buscando niños que estuvieran despiertos para aterrorizarlos. En esos momentos cerrabas los ojos fuértemente esperando que dicho monstruo no se diera cuenta de que en realidad estaba despierto. Claro que con el paso de los años me dí cuenta de que esa masa deforme y sombría era mi hermano...no hombre, es broma, desde aquí te envío un afectuoso saludo y tal. A lo que me vengo a referir es que esos miedos infantiles y ancestrales del ser humano son los protagonistas de "Intruders", la última muestra del cine de terror "españolamericanizado" que tantos resultados viene dando en taquilla. Fresnadillo, un director con nombre de pedanía vallisoletana y origen canario, cuenta con una estrella internacional de renombre (el más bien sosainas de Clive Owen) y teje a su alrededor un reparto con nombres españoles (Pilar López de Ayala, Daniel Bruhl). "Intruders" es una película muy correcta técnicamente, con buena factura y FX, pero de escasa resonancia, con un guión más bien torpón y forzado. Sólo una escena(inquietante y desasogante-¡que palabro eh!-) que no voy a destripar se salva del tono plano y algo confundible con otras tantas cintas del género. Y es que al salir del cine uno se queda con preguntas en el aíre, con cabos sin atar por culpa de los, tan de moda como innecesarios, "finales sorpresa", aquellos que desde "El sexto sentido" vienen lastrando la lógica y la coherencia del cine de terror en beneficio de una supuesta conmoción en el espectador. Y es que es mil veces preferible la sencillez de esa escena anteriormente referida, en la que de verdad uno puede sentir lo que es el miedo de forma real.

lunes, 26 de septiembre de 2011

"NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS": MÁS PAZ DE LA ESPERADA


Tras leer diversas críticas que ensalzan la labor en la dirección de Urbizu como sólido manufacturador de thrillers y la "maravillosa" interpretación de Coronado, corro raudo al cine, esperando encontrarme una propuesta tan estimulante como la que fuera "La caja 507" en su momento. Y la verdad, no es el caso. "No habrá paz para los malvados" arranca con una larga secuencia llena de silencios y algún tiroteo, muy correcta si, pero que no acaba de explotar. Y es un poco la sensación general de la película, como si no acabara de arrancar, como si Urbizu buscara una austeridad seca, muy poco agradecida para el espectador, como si huyera de momentos de efectismo. Lo cual puede ser muy interesante sobre el papel, pero poco en la práctica teniendo en cuenta que estamos ante un thriller. Con respecto a la interpretación de Coronado, decir que esta correcto si, pero que tampoco es para tirar cohetes; da la sensación de que su Santos Trinidad podría haber dado mucho más juego si lo hubiera llevado un poco más al límite. En una entrevista afirmaba Coronado que su personaje también podría llamarse "Demonio Diablo" (sic) y la verdad, eso no se ve por ninguna parte. Solo vemos un perdedor-con muy buena dicción por cierto-, un don nadie que nos da más pena que otra cosa. Y el desarrollo de la trama, en la que Coronado va de un lado para otro investigando en silencio, resulta más bien plumbeo y algo farragoso. A pesar de ser una película correcta y tener alguna secuencia interesante, "No habrá paz para los malvados" se queda en menos de lo esperado, en una especie de "antithriller" lleno de momentos prescindibles y al que -alarmantemente- le falta sentido del ritmo. En este caso, un pecado mortal para Urbizu.

sábado, 3 de septiembre de 2011

"EL ORIGEN DEL PLANETA DE LOS SIMIOS": UN ACTOR DEL MÉTODO


"El origen del planeta de los simios", una precuela del clásico de los años 70 con aspecto -a priori- de bodrio prefabricado, se ha convertido en uno de los "sleepers" del verano. Un "sleeper" es aquella película que poco a poco se va convirtiendo en un éxito inesperado. Número 1 de taquilla en España, USA y Reino Unido, se trata de un blockbuster más que digno, que cuenta una historia con sentido del ritmo y entretenimiento a raudales, sin tratar al espectador como un imbécil redomado. La cinta tiene un cierto aroma a serie B de los años 90, aquellos títulos simpáticos "fantacientíficos" que nos proporcionaban un rato de lúdico entretenimiento sin ningún tipo de pretensión. Pero lo que más llama la atención de esta -por otra parte- olvidable película, es que el verdadero protagonismo se lo lleva un mono llamado Cesar e interpretado a medias entre un ordenador y un actor -ya encasillado en este tipo de roles- llamado Andy Serkis, al que se conocerá en el futuro como "el actor digital". Y debe ser muy frustrante para el fumado de James Franco ver como todo el protagonismo se lo lleva un mono digital, que le da una verdadera paliza interpretativa. Y es que el César de esta película es un personaje que se nos queda clavado en la retina, cuya evolución y transformación comprendemos y a la que asistimos como si viéramos a un humano y su peculiar drama en busca de la libertad. Yo personalmente apostaría por nominarlo al óscar y es que...¿Cuantos actores han sido nominados bajo capas y capas de latex o maquillaje?

domingo, 21 de agosto de 2011

"SUPER 8": NOSTALGIA EN VENA


No se exactamente porque una poderosa corriente de nostalgia recorre el momento actual. Tal vez sea porque el cine contemporáneo no parece encontrar un rumbo claro, porque se nutre constantemente de remakes y referencias al pasado. Tal vez porque necesitemos un poco de la inocencia que poblaba esas películas de comienzos de los 80,ya sea "Los Goonies", "E.T." o incluso "Encuentros en la tercera fase". Todas ellas por supuesto con la firma de Spielberg, ya sea en la dirección o en la producción. Un tipo de cine con el que parecíamos estar flotando en el vientre de nuestras madres; familiar, cómodo, acogedor, sin necesidad de pensar mucho y más orientado a los buenos sentimientos. "Super 8" es una hábil jugada comercial sabiendo leer las necesidades del público actual, a la vez que un tierno (auto) homenaje a ese tipo de cine. Una cinta casi anacrónica en la que un grupo de niños (todos adorables) nos lleva por una aventura que siempre nos va a remitir a nuestra infancia. Aquí tengo que decir que he visto críticas excesivamente entusiastas hacia la peli. Y es que "Super 8" flaquea en buena parte del desarrollo de su argumento, cuenta con "monstruo adorable" muy poco adorable y, paradójicamente, por momentos parece un producto prefabricado, que carece de alma. J.J. Abrams es un creador notable y un negociante avispado, pero no es el Spielberg de los 70 y 80. Y nosotros no somos aquel público. Y es que no se puede hacer una película de 1984 en 2011. Por mucho que queramos...